martes, 5 de agosto de 2008

La naranja nació verde y el tiempo la amarilló

(Estribillo de una canción ecuatoriana)

-Oye Fabiola, hay una persona que hace un trabajo interesante con los colores. Como tú estás metida en el trabajo creativo relacionado con Coaching, creo que te puede interesar. Lo hizo en mi oficina y fue muy buena la experiencia, ¿te paso los datos? -

Ese fue mi primer contacto con el Taller de Colores Insights de Plan B Consultores. Me entusiasmó la idea del espectro de colores relacionado con personas. Contacté a Adolfo Valderrama, quien me dio algunas luces sobre cómo partir.

El primer paso era responder un cuestionario…..gulp……- ¿Cuestionario?- , parecía que hasta ahí llegaría mi romance con los colores. Me llené de valor, con el objetivo en la mente de desafiar mis propios límites, encendí el computador. Leo las instrucciones como tres veces porque en lo despistada que soy lo más probable es que entienda todo al revés y a contestar. Debo confesar cierta tensión durante todo el proceso del cuestionario para evitar distraerme y olvidar las instrucciones, espero no dejar ninguna embarrada. Primer grupo de preferencias, segundo, y así. De pronto me doy cuenta que hay cosas que se repiten, que creo haber respondido, seguro que metí la pata en algo pero… a esta altura ya no engaño a nadie. Si, soy así y que. Sigo más relajada y si la embarro, ni modo.

En un primaveral día sábado, llego al taller para participar con otros en este ejercicio entretenido de mirarse con otros ojos. Reconozco a algunos y no tardo en saludar con todos. Me integro, me relajo y a gozar.

Durante todo el taller me veo reflejada con tanta evidencia en los distintos relatos de mis compañeros de color, que no puedo negar ni por un minuto mi convicción de que hay algo que traemos al nacer, una huella, una impronta. Quizás de manera intuitiva elegimos espacios de relación personal, laboral, que nos permiten sentirnos como pez en el agua. Pero... ¿cuántas veces me vi necesitando ejercer roles desde los otros cristales de color sin ninguna pista, con sensación de ahogo, con angustia y hasta desesperación?

Es aquí donde el taller cobra sentido para mí. Es aquí donde siento ampliar mis posibilidades de acción en la vida. Desde todo el esplendor de mi anaranjado, con las esperanza de usar pies azules, brazos verdes, manos rojas cuando así lo necesite y sobretodo sin dejar de soñar en amarillo.

Al término del taller, me quedo con la sensación de solidaridad y contención entre un grupo de personas que llenan el arco iris completo, y al mismo tiempo viendo ese arco iris, aunque en proporciones desiguales, dentro de mí. Con esa inspiración descubro en los días siguientes un nuevo mapa interior y desde esa nueva mirada, quererme, aceptarme y también desafiarme a probar otros territorios.

Fabiola Solís - Inspiradora Motivadora Clásica

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