domingo, 14 de junio de 2009

¿Qué opina quienes han descubierto sus Colores?

"A pesar de que ya tenía más o menos claro mi forma de percibir el mundo, el taller me ayudó a entender de forma más certera mi forma de pensar y de comunicarme con el resto. Sin embargo, lo que más me gustó es la posibilidad de transformar mis debilidades en fortalezas y de explotar mis potencialidades, posibilidad que se vería reducida si no comenzara por conocer la energía desde la cual me muevo en estos momentos de mi vida".
Natalia Fuenzalida. Ingeniera Comercial. (Observadora Coordinadora Flexible)


"En la búsqueda de ser mejor persona aprendí dónde buscar, qué mirar, con qué ojos mirar. Aprendí además cómo comenzar a gestionar mi energía y sacar el mejor provecho de mi mismo y de quienes trabajan conmigo".
Francisco J. Pinto. Economista U Chile, Director Ejecutivo, Chilecalifica R.M. (Inspirador Motivador Clásico)



"El Taller de Colores me ayudó a conocer aspectos de mi personalidad que me permitirán mejorar en el plano personal y profesional. Parto con una serie de preguntas en relación a las redes en las que me desenvuelvo. Fue otro paso para continuar la búsqueda de respuestas para vivir mejor".
Carlos Celedón. Director Colegio de los SS.CC. Manquehue. (Colaborador Solidario Clásico)


"Quiero agradecer por la insistencia en que asistiera. Este taller me ha servido mucho para entender a las otras personas y poder detectar con mayor certeza mis debilidades y estar consciente de ellas y aminorarlas. Además, de saber con más exactitud qué debo hacer para lograr lo que quiero y necesito en temas laborales, trabajo en equipo y en términos personales".
Arnaldo Flores - Gerente de Administración y Finanzas - Textil Flores (Solidario Coordinador Clásico)


"Quiero expresar mi agradecimiento de participar en un taller tan importante donde no sólo me descubrí a mi misma con todas mis virtudes y falencias, si no también las de mis prójimos. Más allá de la importancia de beneficiar y mejorar resultados de un equipo de trabajo, el conocimiento aporta muchísima sabiduría y facilidad de comunicarse y entenderse con mis hijos y seres más queridos. Indudablemente se lo recomiendo a todos, sobretodo a grupos familiares con el fin de orientar y mejorar su comunicación". Vera Cuk (Motivadora Directora Flexible)

"Este taller lo recomiendo de todas maneras. A mi me sirvió para entender porqué a veces el trato y entendimiento con mi Jefatura es tan difícil y a identificar en qué estoy fallando, de tal forma de mejorar para que haya una buena comunicación y trabajo en equipo. Me sirvió para saber cómo me ve el resto del mundo y cómo me presento. Me permitió darme cuenta en qué áreas tengo que trabajar para ser armoniosa en todos los aspectos. Me sirvió para mirar desde los ojos de los otros y no de los de uno solamente".
Marcela Espinosa - Ingeniera Comercial (Inspiradora Colaboradora Flexi ble)

"Taller de Colores. Si me hubieran preguntado quieres participar hace 10 años atrás, mi respuesta sin pensarlo hubiera sido NO. Después de haber participado, qué rescato: Si antes me conocía, ahora mucho más. Revalide muchas de mis fortalezas y me siento con la capacidad de potenciar mis debilidades o sombras. Lo tomo como un escalón más de superación en la vida, de potenciar las relaciones humanas, de que todos somos entidades con emociones y no un robot. Que no todos van a mi ritmo... así que ¡¡STOP!!. Espera a los que van detrás, porque pueden ser personas valiosas y no sólo YO soy ca paz de hacer Todo. Otros pueden ayudar a lograr las metas. Me es difícil, pero el taller me dio parte de las herramientas para poder soltar un poco y no ser una eterna Persona con Stress".
Paola Ramos - LAN/WAN Administrator (Motivadora Directora Clásica)

jueves, 22 de enero de 2009

La Belleza del Arcoiris

Después de asistir al Taller de Colores, me he quedado pensando varias cosas, entre éstas las diferentes tonalidades de colores en que nos podemos mover y definitivamente se me viene a la mente un arcoíris. En mi opinión, la belleza del arco iris está en el conjunto de colores que muestra y en el deleite que resulta ir mirando cada uno de ellos. La combinación “mágica de colores" es lo que hace su belleza y donde todos los colores son importantes, no por si mismo, sino por lo que aportan al conjunto.
Puedo soñar entonces que podamos generar un arco iris en nuestros hogares, en el trabajo, con nuestros amigos y desde la diversidad de energía que tenemos constituirnos en un arco iris que entregue belleza, inspiración y armonía a los demás, y porque no, completar un arco completo de colores.
Me ha resultado increíble el asumir que necesitamos de todos los colores en nuestras vidas, y dejar de lado el paradigma que los colores no son ni buenos ni malos, y que desde donde somos con nuestra energía primaria podemos aportar a este mundo, teniendo presente que para relacionarnos hay que “tratar al otro como quiere que lo traten”, es decir buscar su color en el arco iris.
Quiero ser parte de la belleza de un arco iris y desde ahí recorrer los caminos de la vida... agradeciendo haber participado en este taller…

Jacqueline Fuentes - Directora RRHH Univesidad Católica del Norte - Antofagasta

(Solidaria Colaboradora Clasica)

viernes, 10 de octubre de 2008

La Sombra (C.G. Jung)

Uno de los principales temas o motivos con el que en algún momento nos enfrentaremos en el camino del analizar y comprender nuestros sueños es el de "La Sombra". C.G. Jung designó cómo "Sombra" a todos los aspectos ocultos o inconscientes de uno mismo que el ego ha reprimido o nunca ha reconocido, incluyéndola dentro de uno de los cuatro arquetipos principales del inconsciente. "La sombra representa cualidades y atributos desconocidos o poco conocidos del ego tanto individuales(incluso conscientes) cómo colectivos. Cuando queremos ver nuestra propia sombra nos damos cuenta(muchas veces con vergüenza) de cualidades e impulsos que negamos en nosotros mismos, pero que puedo ver claramente en otras personas." C.G.Jung.

Este aspecto desconocido o no reconocido de toda personalidad no sólo aparece en los sueños sino que puede expresarse de múltiples maneras. Por ejemplo, puede mostrarse en omisiones o en un acto impulsivo o impensado, cómo también cuando se está cansado, bajo presión o cuando se sufre de una enfermedad. Todas estas situaciones tienen en común que la personalidad sufre un cambio repentino de carácter y aparece una personalidad desconocida tanto para nuestros seres cercanos cómo incluso para nosotros mismos.

En su mayor parte, la sombra se compone de deseos reprimidos e impulsos incivilizados que hemos excluido de nuestra propia auto imagen, es decir, de cómo nos vemos a nosotros mismos. Estas motivaciones son percibidas cómo moralmente inferiores para nuestro "ideal" de lo que somos (o más bien dicho de lo que "creemos" que somos), por lo que también depositamos en la sombra fantasías y resentimientos. De esta manera la sombra abarca en general todas aquellas cosas de las cuales uno no se siente orgulloso.

Estas características personales no reconocidas a menudo se perciben en los demás a través del mecanismo de proyección, el cual consiste en observar las propias tendencias inconscientes en otras personas. Debido a la dificultad de reconocer y aceptar nuestra propia sombra, este mecanismo de proyección es una de las formas más recurrentes y negativas de no trabajar los propios defectos y adjudicar éstos sólo a los demás.

El ser humano proyecta en un mal anónimo que existe en el mundo todas las manifestaciones que salen de su sombra, porque tiene miedo de encontrar en sí mismo la verdadera fuente de toda desgracia. Todo lo que el ser humano rechaza pasa a su sombra que es la suma de todo lo que él no quiere, pero debe ocuparse en forma muy especial de estos aspectos, ya que cuando rechaza en su interior un principio determinado, cada vez que lo encuentre en el mundo exterior desencadenará en él una reacción de angustia y repudio.

Uno de los efectos más negativos de este tipo de proyecciones de la sombra en otras personas esta relacionado con la agitación y los conflictos políticos y sobre todo con la guerra. Tomemos cómo ejemplo la recién pasada guerra en el medio oriente. A través de las noticias era usual escuchar a los gobernantes de los principales países involucrados, referirse el uno al otro con las mismas cualidades negativas tales cómo inhumano, ladrón, cruel, anticristo, enemigo de la humanidad etc. Además, ambos se adjudicaban las mismas propiedades salvadoras y redentoras de la humanidad y curiosamente ambos hablaban y eran dirigidos, aconsejados o tenían la aprobación de Dios para sus actos de guerra.

Las proyecciones de todo tipo oscurecen nuestra visión respecto al prójimo, destruyen su objetividad, y de ese modo destruyen toda posibilidad de auténticas relaciones humanas. Y hay una desventaja adicional en la proyección de nuestra sombra. Una parte de nuestra personalidad permanece en el lado opuesto y el resultado es que constantemente (aunque de modo involuntario) haremos cosas a nuestras espaldas que apoyarán ese otro lado, y por tanto ayudaremos inintencionadamente a nuestro enemigo. (M.L von Franz.).

Sumado a esto, la sombra está expuesta a contagios colectivos, debido a que la persona es seducida por el anonimato del grupo y se deja llevar por la masa desenfrenada. En esta masa anónima la personalidad puede expresar lo reprimido o sus aspectos no reconocidos bajo el amparo y aprobación del grupo. Algunos ejemplos cotidianos de esto los observamos en los partidos de football en que las barras se enfrentan violentamente y pueden haber heridos e incluso muertos o en protestas que acaban con desmanes y numerosas perdidas económicas.

El emprender este difícil camino de enfrentar, reconocer, integrar y trabajar con nuestra sombra es necesario para el conocimiento y realización total de uno mismo, proceso al que Jung denominó el proceso de individuación. Vale la pena pasar por este proceso de llegar a un acuerdo con "El Otro" que hay en nosotros, por que así logramos conocer aspectos de nuestra naturaleza que no aceptaríamos, que nadie nos mostrará, y que nosotros mismos jamás admitiríamos. C.G. Jung.

Si bien está claro lo fundamental y necesario que es asimilar la sombra, lamentablemente no existe ninguna técnica que sea generalmente eficaz para todos y para todas las situaciones, por lo que siempre será una cuestión de responsabilidad, descubrimiento y resolución individual. Algunos pasos básicos que pueden guiar a cualquier persona son:

I. Se debe aceptar y tomar seriamente la existencia de la sombra.
II. Hay que percatarse de sus cualidades e intenciones. Esto se hace prestando mucha atención a los estados de ánimo, fantasías e impulsos.
III. Es inevitable pasar por un largo proceso de negociación, es decir, por llegar a un acuerdo entre lo que la sociedad espera de nosotros, lo que nuestras tendencias inconscientes necesitan y lo que nuestra persona o "yo" consciente espera y desea.

La sombra es tan sólo un poco inferior, primitiva, inadaptada y torpe; no es completamente negativa. Incluso contiene cualidades infantiles o primitivas que en cierto modo podaran vitalizar y embellecer la existencia humana, pero ¡las costumbres lo prohíben! El hombre inconsciente, es decir, su sombra, no consiste sólo de tendencias moralmente reprobables, sino que también ostenta muchas cualidades positivas, cómo instintos normales, reacciones apropiadas, insights realistas, impulsos creativos, etc. C.G.Jung.

Finalmente enfrentarse a la sombra contempla trabajar e integrar ambos lados: aquellas cualidades y actividades de las cuales uno no se enorgullece, y nuevas posibilidades que uno nunca supo que estaban ahí. Cuando las personas aprenden a reconocer su sombra y a vivirla un poco más se vuelven más accesibles, naturales, y humanas, nos integra al grupo y dejamos de estar sobre el grupo para ser humanos entre humanos en una relación natural. Las personas sin sombra demasiado perfectas provocan una sensación de inferioridad en el ambiente que irrita a los demás. En el sentido de aceptar y apreciar nuestros propios errores la sombra es nuestra mejor función social.

A continuación he diseñado un breve cuestionario para ayudarlo a identificar situaciones en que puede habérsele presentado la sombra.

a) ¿A veces cuando he estado en grupos me he comportado de una forma que jamás me hubiera comportado estando a solas?

b) ¿Existe una cualidad o aspecto de mi personalidad a veces conocido, la mayoría de las veces desconocido, que me ha empujado a actuar de determinada forma a pesar de mis intentos por comportarme de otra forma?

c) ¿Ha ocurrido que un amigo ha dicho algo o me ha reprochado una falta y yo he sentido un enojo insoportable?

d) ¿Existen ocasiones en que me es más fácil ver los errores en los demás que en mi propia persona?

e) ¿En el trabajo, familia, o cualquier otro grupo social ha existido una persona(o más de una) con la cual he experimentado una molestia, rabia e incluso odio, sin que ella me haya hecho ningún daño?

f) ¿Creo que existe una clase o grupo de seres humanos que no tolero e incluso preferiría que no existieran, es más, en momentos yo mismo pondría fin a su existencia?

Este cuestionario se podría extender a numerosas preguntas pero si usted ha contestado que sí a alguna de las anteriores, entonces probablemente ha tenido un contacto directo con "su sombra", pero no se sienta tan especial o anormal ya que toda persona o más bien toda "personalidad" tiene aspectos desconocidos y oscuros que cuesta identificar, aceptar e incorporar cómo propios. En caso de que no se haya identificado con ninguna, no se preocupe, porque estas preguntas sólo abarcan una pequeña porción de lo que es o puede llegar a ser la Sombra, o puede que sus respuestas hayan sido negativas puesto que las percepciones de usted mismo hayan sido ensombrecidas por su propia sombra.

Artículo escrito por José Francisco Zamorano, Psicólogo y Terapeuta Corporal. Profesor e Investigador de Etología en Santiago de Chile - Imagen de la sombra aportada por Anna Llenas, artista de Barcelona.

martes, 5 de agosto de 2008

La Regla de Oro - ¿Paradoja?

"Azulmente" me fui al Wikipedia y busque "Regla de Oro". Esto fue lo que encontré:

La ética de la reciprocidad también llamada la regla de oro es un principio moral general que simplemente significa, Trata a tus congéneres igual que quisieras ser tratado y que se encuentra en prácticamente todas las religiones y culturas, a menudo como una regla fundamental. Este hecho sugiere que puede estar relacionada con aspectos innatos de la naturaleza humana. Un elemento clave de la ética de reciprocidad es que una persona que intenta vivir con esta regla trata a todo el mundo y no solo a miembros de su grupo con consideración, como a ella le gustaría ser tratada.

En la mayoría de las formulaciones toma una forma pasiva, como la expresada en el Judaísmo: Lo que es odioso para ti, no se lo hagas al prójimo. En la cultura occidental, sin embargo, la fórmula más conocida es la de Jesús en el Sermón de la Montaña: "Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos" (Mt. 7, 12). Esta regla tradicional ha sido tan estimada que ha sido considerada la "regla dorada".

"So far, so good" como dirían los gringos. Fue justo en el primer Taller de Colores que asistí, como participante, por allá por agosto del 2005, que me "cayó el tejo" que la Regla del Oro tiene sus debilidades, que la convierten en un metal bastante menos noble. Allí aprendí que esta regla funcionaría a la perfección en la práctica si todos los seres humanos fuésemos "cortados por la misma tijera". Como no lo somos, esto de tratar a otros de la misma manera que a nosotros nos gustaría ser tratados... uff... no siempre es lo más aconsejable. Déjeme darles un ejemplo: Supongamos una persona en una oficina que es rigurosa, ordenada, meticulosa y estructurada. Supongamos, a la vez, que trabaja con otra persona flexible, abierta a nuevas posibilidades, innovador y que puede llevar a cabo diversas tareas a la vez. Obviamente estas dos personas tienen personalidades más bien opuestas. Pues bien, siguiendo la Regla de Oro, el estructurado debería tratar a la flexible, creativo y (en días no muy buenos) desenfocado, de la misma manera que le gustaría que lo traten a él. Es decir, estructurada, rigurosa, meticulosa y ordenadamente. Mmm... algo va a salir mal allí.

Colores Insights cambia la Regla de Oro e invita a las personas a "Tratar a los otros como a ellos les gustaría ser tratados". Nos invita a ser definitivamente más empáticos en nuestras relaciones, a ponernos en los zapatos del otro. Si así fuese el mundo... sería diferente... sería mejor. Podemos aportar de una manera diferente: tratando a otros de la manera que ellos quisieran ser tratados... no de la manera que nosotros quisiéramos serlo. Ardua tarea, sin embargo, no es imposible. Nosotros comenzamos descubriendo nuestros colores y los de los otros.

Adolfo Valderrama - Inspirador Motivador Adaptativo

La naranja nació verde y el tiempo la amarilló

(Estribillo de una canción ecuatoriana)

-Oye Fabiola, hay una persona que hace un trabajo interesante con los colores. Como tú estás metida en el trabajo creativo relacionado con Coaching, creo que te puede interesar. Lo hizo en mi oficina y fue muy buena la experiencia, ¿te paso los datos? -

Ese fue mi primer contacto con el Taller de Colores Insights de Plan B Consultores. Me entusiasmó la idea del espectro de colores relacionado con personas. Contacté a Adolfo Valderrama, quien me dio algunas luces sobre cómo partir.

El primer paso era responder un cuestionario…..gulp……- ¿Cuestionario?- , parecía que hasta ahí llegaría mi romance con los colores. Me llené de valor, con el objetivo en la mente de desafiar mis propios límites, encendí el computador. Leo las instrucciones como tres veces porque en lo despistada que soy lo más probable es que entienda todo al revés y a contestar. Debo confesar cierta tensión durante todo el proceso del cuestionario para evitar distraerme y olvidar las instrucciones, espero no dejar ninguna embarrada. Primer grupo de preferencias, segundo, y así. De pronto me doy cuenta que hay cosas que se repiten, que creo haber respondido, seguro que metí la pata en algo pero… a esta altura ya no engaño a nadie. Si, soy así y que. Sigo más relajada y si la embarro, ni modo.

En un primaveral día sábado, llego al taller para participar con otros en este ejercicio entretenido de mirarse con otros ojos. Reconozco a algunos y no tardo en saludar con todos. Me integro, me relajo y a gozar.

Durante todo el taller me veo reflejada con tanta evidencia en los distintos relatos de mis compañeros de color, que no puedo negar ni por un minuto mi convicción de que hay algo que traemos al nacer, una huella, una impronta. Quizás de manera intuitiva elegimos espacios de relación personal, laboral, que nos permiten sentirnos como pez en el agua. Pero... ¿cuántas veces me vi necesitando ejercer roles desde los otros cristales de color sin ninguna pista, con sensación de ahogo, con angustia y hasta desesperación?

Es aquí donde el taller cobra sentido para mí. Es aquí donde siento ampliar mis posibilidades de acción en la vida. Desde todo el esplendor de mi anaranjado, con las esperanza de usar pies azules, brazos verdes, manos rojas cuando así lo necesite y sobretodo sin dejar de soñar en amarillo.

Al término del taller, me quedo con la sensación de solidaridad y contención entre un grupo de personas que llenan el arco iris completo, y al mismo tiempo viendo ese arco iris, aunque en proporciones desiguales, dentro de mí. Con esa inspiración descubro en los días siguientes un nuevo mapa interior y desde esa nueva mirada, quererme, aceptarme y también desafiarme a probar otros territorios.

Fabiola Solís - Inspiradora Motivadora Clásica

Verde que te quiero, verde

Me pareció obvio que yo era verde, pero ¿tan verde? Soy verde total. Se me vinieron de inmediato a la mente mis dificultades para relacionarme con los rojos y los azules, cuando tengo que dar mi opinión sin tiempo de reflexionar... uff!. También vi mi dificultad, y muchas veces sufrimiento, al hacer selección de personal, que es en lo que trabajo. El tener que dar un juicio sobre una persona para no recomendarla, ha sido algo que en un principio me costaba lágrimas y guata apretada. Viéndolo por otro lado, soy psicóloga y coach lo que me gusta mucho, y el ser verde me parece bien valorado, para escuchar, para acoger. Lo paso muy bien, disfruto el estar al servicio, acompañando a otro ser humano en su camino, ir experimentando mi irreverencia gentil y ver cómo nos aportamos en crecimiento el uno al otro.

Conocer las tipologías (energías, colores) me ha servido para relacionarme con mis hijos, para entenderlos más fluidamente. Conocer cómo las personas, según su energías, quieren ser tratadas, fue un tremendo aporte para mí. Esto ha hecho más fácil relacionarme tanto en mi casa, en mi trabajo y con mis amigos.

El pasar por la rueda de la vida, me hizo ver cuan necesario es desarrollar mi rojo en mi vida laboral y sentir que puedo meter en mi vida un poquito de cada color y convertirme en una verde de corazón, con matices de lindos de rojo, azul y amarillo.

Raquel Villaseñor - Solidaria Colaboradora Clásica