martes, 5 de agosto de 2008

La Regla de Oro - ¿Paradoja?

"Azulmente" me fui al Wikipedia y busque "Regla de Oro". Esto fue lo que encontré:

La ética de la reciprocidad también llamada la regla de oro es un principio moral general que simplemente significa, Trata a tus congéneres igual que quisieras ser tratado y que se encuentra en prácticamente todas las religiones y culturas, a menudo como una regla fundamental. Este hecho sugiere que puede estar relacionada con aspectos innatos de la naturaleza humana. Un elemento clave de la ética de reciprocidad es que una persona que intenta vivir con esta regla trata a todo el mundo y no solo a miembros de su grupo con consideración, como a ella le gustaría ser tratada.

En la mayoría de las formulaciones toma una forma pasiva, como la expresada en el Judaísmo: Lo que es odioso para ti, no se lo hagas al prójimo. En la cultura occidental, sin embargo, la fórmula más conocida es la de Jesús en el Sermón de la Montaña: "Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos" (Mt. 7, 12). Esta regla tradicional ha sido tan estimada que ha sido considerada la "regla dorada".

"So far, so good" como dirían los gringos. Fue justo en el primer Taller de Colores que asistí, como participante, por allá por agosto del 2005, que me "cayó el tejo" que la Regla del Oro tiene sus debilidades, que la convierten en un metal bastante menos noble. Allí aprendí que esta regla funcionaría a la perfección en la práctica si todos los seres humanos fuésemos "cortados por la misma tijera". Como no lo somos, esto de tratar a otros de la misma manera que a nosotros nos gustaría ser tratados... uff... no siempre es lo más aconsejable. Déjeme darles un ejemplo: Supongamos una persona en una oficina que es rigurosa, ordenada, meticulosa y estructurada. Supongamos, a la vez, que trabaja con otra persona flexible, abierta a nuevas posibilidades, innovador y que puede llevar a cabo diversas tareas a la vez. Obviamente estas dos personas tienen personalidades más bien opuestas. Pues bien, siguiendo la Regla de Oro, el estructurado debería tratar a la flexible, creativo y (en días no muy buenos) desenfocado, de la misma manera que le gustaría que lo traten a él. Es decir, estructurada, rigurosa, meticulosa y ordenadamente. Mmm... algo va a salir mal allí.

Colores Insights cambia la Regla de Oro e invita a las personas a "Tratar a los otros como a ellos les gustaría ser tratados". Nos invita a ser definitivamente más empáticos en nuestras relaciones, a ponernos en los zapatos del otro. Si así fuese el mundo... sería diferente... sería mejor. Podemos aportar de una manera diferente: tratando a otros de la manera que ellos quisieran ser tratados... no de la manera que nosotros quisiéramos serlo. Ardua tarea, sin embargo, no es imposible. Nosotros comenzamos descubriendo nuestros colores y los de los otros.

Adolfo Valderrama - Inspirador Motivador Adaptativo

La naranja nació verde y el tiempo la amarilló

(Estribillo de una canción ecuatoriana)

-Oye Fabiola, hay una persona que hace un trabajo interesante con los colores. Como tú estás metida en el trabajo creativo relacionado con Coaching, creo que te puede interesar. Lo hizo en mi oficina y fue muy buena la experiencia, ¿te paso los datos? -

Ese fue mi primer contacto con el Taller de Colores Insights de Plan B Consultores. Me entusiasmó la idea del espectro de colores relacionado con personas. Contacté a Adolfo Valderrama, quien me dio algunas luces sobre cómo partir.

El primer paso era responder un cuestionario…..gulp……- ¿Cuestionario?- , parecía que hasta ahí llegaría mi romance con los colores. Me llené de valor, con el objetivo en la mente de desafiar mis propios límites, encendí el computador. Leo las instrucciones como tres veces porque en lo despistada que soy lo más probable es que entienda todo al revés y a contestar. Debo confesar cierta tensión durante todo el proceso del cuestionario para evitar distraerme y olvidar las instrucciones, espero no dejar ninguna embarrada. Primer grupo de preferencias, segundo, y así. De pronto me doy cuenta que hay cosas que se repiten, que creo haber respondido, seguro que metí la pata en algo pero… a esta altura ya no engaño a nadie. Si, soy así y que. Sigo más relajada y si la embarro, ni modo.

En un primaveral día sábado, llego al taller para participar con otros en este ejercicio entretenido de mirarse con otros ojos. Reconozco a algunos y no tardo en saludar con todos. Me integro, me relajo y a gozar.

Durante todo el taller me veo reflejada con tanta evidencia en los distintos relatos de mis compañeros de color, que no puedo negar ni por un minuto mi convicción de que hay algo que traemos al nacer, una huella, una impronta. Quizás de manera intuitiva elegimos espacios de relación personal, laboral, que nos permiten sentirnos como pez en el agua. Pero... ¿cuántas veces me vi necesitando ejercer roles desde los otros cristales de color sin ninguna pista, con sensación de ahogo, con angustia y hasta desesperación?

Es aquí donde el taller cobra sentido para mí. Es aquí donde siento ampliar mis posibilidades de acción en la vida. Desde todo el esplendor de mi anaranjado, con las esperanza de usar pies azules, brazos verdes, manos rojas cuando así lo necesite y sobretodo sin dejar de soñar en amarillo.

Al término del taller, me quedo con la sensación de solidaridad y contención entre un grupo de personas que llenan el arco iris completo, y al mismo tiempo viendo ese arco iris, aunque en proporciones desiguales, dentro de mí. Con esa inspiración descubro en los días siguientes un nuevo mapa interior y desde esa nueva mirada, quererme, aceptarme y también desafiarme a probar otros territorios.

Fabiola Solís - Inspiradora Motivadora Clásica

Verde que te quiero, verde

Me pareció obvio que yo era verde, pero ¿tan verde? Soy verde total. Se me vinieron de inmediato a la mente mis dificultades para relacionarme con los rojos y los azules, cuando tengo que dar mi opinión sin tiempo de reflexionar... uff!. También vi mi dificultad, y muchas veces sufrimiento, al hacer selección de personal, que es en lo que trabajo. El tener que dar un juicio sobre una persona para no recomendarla, ha sido algo que en un principio me costaba lágrimas y guata apretada. Viéndolo por otro lado, soy psicóloga y coach lo que me gusta mucho, y el ser verde me parece bien valorado, para escuchar, para acoger. Lo paso muy bien, disfruto el estar al servicio, acompañando a otro ser humano en su camino, ir experimentando mi irreverencia gentil y ver cómo nos aportamos en crecimiento el uno al otro.

Conocer las tipologías (energías, colores) me ha servido para relacionarme con mis hijos, para entenderlos más fluidamente. Conocer cómo las personas, según su energías, quieren ser tratadas, fue un tremendo aporte para mí. Esto ha hecho más fácil relacionarme tanto en mi casa, en mi trabajo y con mis amigos.

El pasar por la rueda de la vida, me hizo ver cuan necesario es desarrollar mi rojo en mi vida laboral y sentir que puedo meter en mi vida un poquito de cada color y convertirme en una verde de corazón, con matices de lindos de rojo, azul y amarillo.

Raquel Villaseñor - Solidaria Colaboradora Clásica